Jorge’s adventures
yo vi a D10S
inka-nsable por peru
Antes de llegar a Buenos Aires ya tenía preparado este viaje a Perú para hacer un camino inca alternativo acompañado de Emilio, Edu (compañero de beca de Emi) y tres amigos de Edu, pero ni de lejos me esperaba que me lo pasara tan bien y que nos pasaran tantas aventuras
El camino alternativo del Inca!!
Es conocido el camino del inca por ser mega turístico y además carete, hay que pagar como 300 dólares para poder hacerlo y un guía que te lleva de la manita para que no te pierdas (aunque por esto seguro que no deja de ser un camino increíble).
Nuestro camino alternativo lo describimos buscando en internet y lo contado por Marcos y Leti los dueños de la casa compartida que lo hicieron más o menos parecido al que vamos a hacer nosotros.
El viaje!
Nos juntamos un grupo de aventureros porque ni contratamos hostels, ni transportes ni el indispensable billete de tren que nos devolvía de machu picchu a cusco para poder tomar el avión a tiempo (llámanos dios, aventureros o dejados).
Buenos Aires -> Lima -> Cusco!
Por fin pude probar la compañía de vuelo más mencionada estos meses después de Air-Madrid, GOL! (gol de señor
) con la que volamos de BsAs hasta lima con el correspondiente retraso en el vuelo que a afamado a GOL y que nos dio el primer susto por si perdíamos el enlace con la compañía TACA (tiki taka salinas!) para seguir el viaje hasta Cusco.
Cuando aterrizamos en Cusco nos esperaba Güendolin, la chica del hotel donde nos íbamos a alojar y una vez en el hotel nos invitaron a tomar el mate de coca, que viene a ser te de hoja de coca y que ayuda con el mal de altura y que esta malo de pelotas y con la tontería terminamos contratando un viaje en furgo con guía para “ver” el valle sagrado y que para hacerlo bien deberíamos salir a eso de las 8… .
Por la noche salimos a cenar y “un ratillo” a tomar algo y ver el ambiente nocturno que si lo llegamos a saber antes nos quedamos mas días aquí
Al día siguiente salimos a la excursión en furgo a las 11 y el valle sagrado lo vimos subido en la furgo menos en una parada en un mirador (ver la parada-derrapada) y en el final de la guía, Oyataitambo, para ver las ruinas de un templo del sol que fueron ya impresionantes. Lo mejor de este viaje fue que aprendimos a chichar la coca y del poder de los alcalinos y lo que nos reímos con el guía y lo paharo que se quedo después de mascar la coca con los alcalinos y el salinas cuéntate algo!. Después del templo del sol y con el tiempo justo para variar comenzamos el viaje en furgo hasta Santa María, o esa era la idea inicial pero a mitad camino y ya de noche nos encontramos con unos cuantos camiones y furgos parados en la carretera y al ir a inspeccionar el motivo nos encontramos con que un pequeño rio de los que cruza la carrera se había desbordado destrozando el camino de tierra y piedras y haciéndolo insalvable para nuestra furgo. Después de unas 2 horas esperando por si disminuía el caudal y viendo que no era así y que no tenía pinta de hacerlo nos subimos a un camión de mercancías (un camión de los que van por Perú eh!) y nos acomodamos lo mejor que pudimos sobre cajas de atún, armarios, cemento, unas bombonas de gas y unas latas de gasolina, vamos lo más normal del mundo
Un aviso antes de continuar para mi mami y el resto, sigo vivo y no me ha pasado nada en el viaje salvo pasármelo muy bien!!
Y después de este aviso publicitario…
Bueno después de una hora creo (perdimos la noción del tiempo y se nos hizo eterno) y de haber pasado riachuelos con sobre caudal se detuvo el camión y subió uno de los hombres gritando si las latas de gasolina seguían en pie… y la respuesta es … una se ha volcado!! Derramando parte de gasolina bajo bombonas de gas sobre las que iba sentado, por suerte nadie fumaba
Al fin llegamos a Santa María y conseguimos un hostel a las afueras del pueblo por 5 soles/persona (1 sol = 1 peso).
Santa María -> Santa Teresa!
Aquí es donde empieza el verdadero viaje que veníamos a hacer y que deberíamos comenzar a las 8 de la mañana para seguir con el horario y llegar a Santa Teresa antes de anochecer, pero claro, somos auténticos aventureros no se olviden! así que decidimos almorzar y comprar 2 linternas (total 3 linternas para 6) y comenzar el viaje a las 11 de la mañana.
Bien, aquí estamos en una carretera donde nos habían dicho que empezaba el camino por la selva… esto… emmm… hacia donde nos han dicho que teníamos que ir?… a la izquierda siguiendo el rio… no no al norte indica el mapa y mi brújula dice que el norte está en la otra dirección… estamos perdidos, vamos a volver a preguntar… y encontramos a un chico al que hicimos que nos llevara de la manita hasta la entrada al camino, camino que en la vida hubiéramos encontrado solos.
Andamos y andamos por un camino de menos de medio metro de ancho, por la selva peruana, cuesta arriba, hasta que encontramos el primer rio que había destrozado el camino a seguir y que se pudo cruzar fácilmente. Siguiendo el camino siempre por la senda más ancha como nos habían indicado y ya en un punto que no sabíamos si estábamos perdidos encontramos unas cabañas en medio de la selva y a una niña de 9 años que vivía ahí con sus padres. La niña muy amable nos invito a entrar a su casa y ofrecernos unas botellas de agua por un módico precio que compramos sin dudar porque estábamos escasos de esta y además la niña se ofreció a ayudarnos a avanzar hasta donde empezaba el autentico camino inca que estábamos buscando.
Otro rio desbordado, este ya no es tan fácil de pasar y aquí apareció la discusión de no nos sobra el tiempo ni las energías seguimos? o vamos a la carretera más cercana? digamos que gracias a que Edu no hizo caso a nadie y decidió pasar continuamos nuestra aventura por la selva como esta “planeada” y acompañados de la niña de las montañas llegamos hasta el comienzo del camino inca.
Esta parte fue la que me pareció más bonita de caminar, un estrecho camino por la ladera de la montaña con una caída sin fin, escaleras de piedra, subidas y bajadas.
Después otro riachuelo, unos 30 metros de fango hasta los tobillos y por fin llegamos al pueblo “nomeacuerdo” donde empezaba el camino hacia las termas y Santa Teresa, esta parte de camino fue una de mis favoritas. En una tiendecita unos hombres nos dibujaron un mapita del camino que teníamos que seguir para no perdernos porque para variar íbamos bastante mal de tiempo e iba a anochecer en un par de horas. En esta tienda y aparecida en las sombras una anciana meciéndose en un sillón nos gritaba la que se convertiría en otra de las frases míticas del viaje “ay! apúrense! apúrense!”.
La carrera de obstáculos!
Como si de un juego se tratase nos encontramos obstáculos que iban aumentando de dificultad más y más.
El primero de ellos fue un pequeño puente construido con 3 troncos que teníamos que pasar con equilibrio y cargados con nuestras mochilas.
El segundo dio un enorme salto de dificultad, otro puente de acero pero con un pequeño detalle… solo estaba el esqueleto del puente, ningún sitio solido y fiable por donde cruzar, tan solo 2 opciones, por encima de la barandilla de unos 30cm de ancho o un montón de tronquitos amontonados. Emilio y yo decidimos pasar por la barandilla y el resto por los troncos y por las caras que ponían no daban mucha seguridad.
El siguiente obstáculo fue un largo puente colgante que era como un alivio después del anterior.
Y por fin la prueba final, aquí es donde dejamos de ser niños y nos convertimos en hombres
. Ante nosotros la esperada tirolina! una cesta que colgaba a unos 20 metros por encima del rio y a la que nos teníamos que subir, dejarnos deslizar hasta mitad del recorrido y seguir hasta la otra punta a pulso.
Yo fui el primero que se animo y conmigo se vino Miguel Ángel, como yo me puse delante tuve que ser yo el que se dejara el sudor tirando para llegar al otro extremo, fue duro pero lo conseguimos!
Después nos siguieron Cesar y Gabri que también consiguieron pasar sin mayores problemas.
Y por ultimo Edu y Emilio, dos hombres y un destino. Esta parte hare un copy paste de la narración de Emilio para que os hagáis una idea de lo que pasaron porque nosotros no nos enteramos hasta que consiguieron pasar:
“… Y así nos dispusimos a cruzar el rio. Debo apuntar en este punto que Edu tiene bastante vértigo.
Todo parecía marchar perfecto y estábamos exaltadísimos, de repente se para y nos ponemos a tirar de la cuerda para llegar al otro lado (ya no se veía casi nada). Cuando nos faltaban unos 30 metros para llegar la canastilla no avanza más. Nos preguntamos si no tenemos la suficiente fuerza para tirar de nosotros mismos y gritamos para que tiren de nosotros… nada, estamos colgados en mitad del rio. Deducimos que algo había fallado del otro lado…
Así que volvimos tirando de la cuerda, y nos dimos cuenta de que se había enganchado en una roca. Imaginaos la situación, colgando sobre el rio, anocheciendo, intentando hacer comba para desenganchar la cuerda, ya que no había nadie de ese lado para tirarnos una mano. La cosa pasó de ser divertida a tornarse algo sombría… No sabíamos como íbamos a salir de esta…
En esas estábamos cuando apareció nuestro segundo angel de la guardia. Un hombre apareció del otro lado y destrabó la cuerda. Cruzamos sin problemas aunque algo alterados y deseosos de tocar tierra firme…”
Y por fin cruzarón el rio y pudimos continuar nuestro camino hasta las termas totalmente a oscuras salvo por la luz de 3 linternas.
Cuando vimos las termas nos quedamos impresionados, 3 balsas en la falda de la montaña, cada una más grande que la otra y la última enorme, bajo un cielo lleno de estrellas y luciérnagas por todas partes (aquí aun quedan de esas). Con lo cansados que estábamos las ganas de meternos a esas aguas eran importantes
.
Después de un bañito relajante esperamos al hombre que nos tenia que llevar hasta el pueblo en su furgo… y seguimos esperando … y seguimos esperando hasta que nos dijeron que no iba a volver y llamaron a otro hombre que nos llevo en un camioncete de lo más incomodo y nos llevo hasta su hostel.
Al día siguiente nos volvimos a subir a ese camión que nos condujo a traves de una carretera por la selva hasta la central hidroeléctrica donde empezaría nuestra nueva caminata de unas 3 horas por las vías del tren, tren que esta en funcionamiento.
Después de andar como una hora por las vías del tren empezó a llover, a llover mucho y tuvimos que hacer uso de los ponchos que practicamente ya no me quitaría en el resto de viaje, y después de otras 2 horas andado bajo la lluvia y de que nuestros ponchos dejaran de realizar su función llegamos por fin a Aguascalientes o Machupicchu pueblo como prefieren que se le llame.
Cuando encontramos un hostel lo siguiente que hicimos fue llevar toda la ropa a la lavandería para tenerla limpia y sobretodo seca para el día siguiente y nos fuimos a dar vueltas por el pueblo y cenar algo, esto último se convirtió en una especie de subasta que ahora explicare, volvamos a la cena que es donde aprendimos a tratar con esta gente.
Una pequeña avanzadilla de nosotros encontró una chica que les ofreció cena y bebida a buen precio y ahí fue donde fuimos, pero una vez nos sentamos todo lo ofrecido cambio, el menú tenia menos platos y la bebida de cortesía apenas era un basito de vino y la camarera que había ofrecido la magnifica cena practicamente se reía en nuestras caras porque consiguió engañarnos y bien escarmentados y la lección aprendida nos dirigimos a tomar unos tragos a un punto, un cruce de calles al lado de la plaza donde se encontraban 3 restaurantes y donde solo tenias que pararte en medio para que una oleada de chicas vinieran como locas ofreciendo sus menús, que ampliaban y mejoraban para llevarse a los turistas al suyo.
Nos levantamos a eso de las 5:30 de la mañana con la esperanza de que estuviera despejado y poder ver amanecer en el machupicchu, pero llovía mucho y retrasamos la subida en bus una hora. Mientras subíamos en el bus nos encontramos con varios derrumbes, el ultimo demasiado grande y no pudimos seguir así que bajamos pasamos el derrumbe andando y esperamos a que bajara alguno de los buses que estaban arriba.
Machu Picchu
Aquí no tengo historias para contar solo decir que me pareció increíble! enorme! impresionante! nos quedaron partes por recorrer y con la niebla que había y sobretodo lo cansados que estábamos no subimos al Wainapichu o como se diga, que es una montaña cercana (se tarda unas 2 horas subir) y desde donde se ve todo el Machupichu.
Machu Picchu -> Ollantaitambo -> Cusco
Después de varias horas andando volvimos a bajar al pueblo para una última comida antes de tomar el tren que nos llevaba a Ollantaitambo y desde ahí dos horas en un remis devuelta al hotel Monarca en Cusco.
En Perú les debe gustar mucho la F1 porque el taxista debía tener complejo de piloto o algo porque adelanto hasta el coche escoba, tomaba las curvas que nos íbamos de lado a lado y el pobre Gabri se hacía cruces y no quería ni mirar la carretera.
Cusco -> Lima -> Montevideo -> Buenos Aires
Al día siguiente de buena mañana tomamos el avión que nos llevaría a Lima y como teníamos unas 8 horas hasta que salía nuestro enlace a Buenos Aires un conocido del ICEX (el que encontramos en Machu Picchu) de Emi y Edu nos dejo su casa para que descansáramos allí.
Dimos unas vueltas por Lima donde para no perder la costumbre en los restaurante los camarero salen a la calle para convencerte que entres al suyo.
Y por la tarde quedamos con las chicas de Lima que conocimos en el viaje.
A la noche tomamos el avión que nos llevaba de vuelta a Buenos Aires, que para variar salía con varias horas de retraso. Una vez en el avión todo bien hasta que nos metimos en una pequeña tormenta con sus correspondientes turbulencias que cada vez eran mayores, la gente asustada, vomitando y rezando. En BsAs había una tormenta enorme y nos tuvieron que desviar a Rosario que estaba igual y nos desviaron a Mendoza con más de lo mismo y ya nos mandaron a Montevideo (Uruguay) donde no nos dejaban salir del avión y donde estuvimos unas 2 horas hasta que la tormenta de BsAs se fue.
Y aquí terminó nuestra corta pero intensa aventura inca.